miércoles, 30 de septiembre de 2009

Va de nuez, para que se cuiden, amen mucho y con felicidad












SIDA
A Margarita Boites

¡Cuántos fantasmas en el pavimento de la calle!
Yacen los cuerpos
Los pisamos con la velocidad de la muerte
¡Cuántas rayas fugaces!
Desdibujadas sombras aplastadas
¡Cuántos olvidos y olvidados!
Pero todavía miramos a los lados al cruzar la calle
como si la muerte morara sólo en el pavimento
Mas lenta llaga evacua los deseos de parejas que se aman
a carreteras de olvido del látex

Texto de Claudia Isabel


CUENTA CONMIGO

A Alejandra, Crisantema, Ezequiel, Abel y Efraín

Cuenta las cosas en el mar
Sumérgete en lo profundo del océano
Agua, tierra, libertad
encontrarás
En cada brazada, en cada nado

Romperás el agua que te asfixia
Pero ¡no, no! abrirás el cielo
y caerán de él peces de colores
Navegarás con ellos, como luz en el cosmos
¡Libre, libre serás!
Pez naturaleza
Pez molécula salada

Mira, cree, siente, escucha
Toca las cosas en el mar
Son tantas y distintas
Mil años no te bastarán para cantar
"¡Hay tantas cosas distintas en el mar!"

Y romperás el agua
Abrirás el cielo
Y un abismo no caerá, no caerá
Naufragará el naufragio
Cortarás con cuchillos de paz el vacío del tiempo

Navegarás
Te sentirás parte y todo
Porque en polvo no te convertirás
Porque serás mano... de paz, de paz
Mano que estrecha mano
Mujer que ama mujer
Hombre que ama hombre
Al fin todos pez, células del océano

Navegarás
Como molécula de luz iluminarás la noche caída
Abrazarás el pantano del tiempo y el espacio
Apaciguarás los vientos de prejuicio y odio
El llanto del niño
Desatarás el cordón que le aprieta

Ten, mi mano te estrecha
Célula, molécula, organismo del cosmos
Sumérgete en lo profundo del océano
Agua, tierra, libertad
encontrarás, encontrarás
En cada brazada, en cada nado

Texto de Claudia Isabel

lunes, 14 de septiembre de 2009

DOS POEMAS


LA BALA PERDIDA

Un sol sin sesos en el muelle de un crimen
nieva los caminos sin viento y siente extraño el frío

Texto de Claudia Isabel
Junio 2009

SHERLOCK HOLMES EN ALGÚN LUGAR DE MÉXICO

Sherlock Holmes dobló su rostro y lo guardó en el bolsillo del pantalón
Y la pradera fue roja aquella tarde en aquella ciudad en aquel siglo
Sherlock Holmes en el corazón de Sherlock Holmes

Sherlock Holmes miró pasar un carruaje con cadáveres aquella tarde en aquella ciudad en aquel siglo
Y de nuevo dobló su rostro y lo guardó en el bolsillo del pantalón

Sherlock Holmes, de reojo, observó al conductor del carruaje, y vio que transpiraba cuerpos en la avenida principal
Sherlock Holmes presintió a Sherlock Holmes, y el alma de Sherlock Holmes vislumbró un horrendo crimen

Sherlock Holmes, decidido, sacó su rostro del bolsillo y desdoblándolo
lo empujó a seguir las huellas de los pasos lógicos del criminal
Sherlock Holmes en el corazón de Sherlock Holmes, en aquella ciudad en aquel siglo

Pero en aquella ciudad, de aquel siglo, los asesinos no creen en Sherlock Holmes
Por eso se pasean, con su carruaje de cadáveres, por la avenida principal
Donde, por cierto, se encuentra el edificio de la Procuraduría de Justicia

Texto de Claudia Isabel
Junio 2009


jueves, 10 de septiembre de 2009

MÁS FOTOS Y ABAJO UN RELATO NUEVO

La Rocío Selene La Marey y yo en el Nuevepoético de Agosto La Marey

El Alexander
El Ochumelov y el Tito El Tito
La Alex
La Fabiola

La Yuni, la Claudia y yo
La Yuni
El Andrés, la Yuni, la Claudia y yo
La Irasema, la Yuni y el Jechu UN RELATO NUEVO
PABLO

Estaba muerto
Yacía tirado en medio de la calle
Había caído en las tinieblas
Su sangre se esparcía por el pavimento

Aquella mañana, Pablo se levantó temprano
Tomó sus cosas y salió de la casa
Veloz y ágil bajó la calle, caminó por el suelo disparejo del cerro
Los perros andrajosos de la colonia lo acompañaron a bajar la calle
De inmediato tomó el camión, viajó durante 20 minutos hacia el Centro
En la calle Rubí, en la puerta de la LEY, descendió del camión Huizaches
Caminó después unas calles, hasta que llegó al Mercadito Buelna
Un calor húmedo bañaba la ciudad
Pronto tenebrosas nubes taparían el sol en las alturas
Un aguacero ardiente caería seco sobre Culiacán

Pablo se acercó al aparador de la tienda
Varios pares de botas de piel de serpiente descansaban en las repisas
Fue entonces cuando el día se enrolló en su cuello y lo estranguló ácido y distante
Pablo quería unas botas de piel de serpiente, pero no le alcanzaba con lo que llevaba
Aun así, pidió unas botas a la encargada de la tienda de zapatos
“¿Me muestra unas botas número nueve?”
Una nube negra se deslizó en medio del cielo
Se colocó al frente de un pueblo de agua
La nube del destino abismó los deseos y la voluntad del muchacho
Pablo no tenía para comprar unas botas de piel de serpiente
¡Pero Pablo necesitaba poseer unas botas de piel de serpiente!

Entonces los sentimientos callaron los juicios
Un son de miedo sobrecogió a Pablo
”¡Me puedo hacer de estas botas, me puedo hacer de estas botas!”
La patrulla de policía, que daba el rondín de las ocho, se estacionó a un costado del Mercadito Buelna
Un policía descendió del carro y se recargó en la pared de uno de los locales
Pablo se midió las botas, le quedaban perfectamente
Ya para ese momento, la piel de serpiente le cegaba el alma
Pablo midió con los ojos los pasos que daría para salir rápido de la tienda
Su voluntad estaba carcomida
El deseo cobijaba un hambre de cosas que tendría que saciarse

Pablo midió los pasos
El policía, como buen sabueso de caza, olió la sangre de la nube
Miró a los lados, algo le dijo que el ambiente de lluvia traería un suceso extraño
Pablo salió corriendo
Una mujer atrás lo seguía, era la dependienta de la tienda de zapatos
La mujer gritaba: “¡Deténgalo, es un ladrón!, ¡deténganlo!”
Pero Pablo seguía corriendo
El policía olió de nuevo la sangre de la nube, miró a los lados, y de pronto se percató de los gritos de la encargada de la tienda de zapatos
Sacó su arma, creo que gritó: ¡Detente!
Pero Pablo seguía corriendo
Una nube negra, un charco de tinieblas: ¡Taz, taz, taz!
Una de las balas le destrozó los pulmones, y la sangre sin alma se deslizó, mientras Pablo caía muerto en medio de la calle

Texto de Claudia Isabel
Agosto del 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

viernes, 4 de septiembre de 2009

POEMA








TV

La luz del vacío veloz
El sexo hambriento en la imagen
La sortija de unos ojos en un mono-títere
Los hilos de unos pasos vacuos maneja
Títere que titiritea la soledad propia
Con hilos de luz vacía arrastra a otro monigote

Texto de Claudia Isabel